HISTORIA DE LA MUJER EN LA MEDICINA

Las condiciones que vivieron las mujeres durante y después de la Revolución Industrial fueron sin duda alguna de las más difíciles que el género femenino ha padecido pues se enfrentaron a la apertura de nuevas oportunidades que no estaban dirigidas a ellas; sin embargo, unas cuantas buscaron incursionar, lidiando con la aceptación de las autoridades gubernamentales y directivas de las instituciones, y padeciendo los ataques a su integridad física y psicológica.

El ingreso de las mujeres a la carrera universitaria de medicina es relativamente reciente en la historia en general. Elizabeth Blackwell fue la primera médica en el mundo graduándose en 1849 en Estados Unidos, le siguieron Jennings Stowe en Canadá en 1867 y Eloisa Díaz Insunza y Ernestina Pérez Barahona en Chile, Rita Lobato Velho en Brasil y la primera médica mexicana Matilde Montoya, en 1987.





Desde 1887, cuando se graduó Matilde Montoya, hasta 1940, existieron 151 doctoras en México que se recibieron en las diferentes escuelas y facultades de medicina de todo el territorio nacional, entre ellas Columba Rivera Osorio en 1900, Guadalupe Sánchez Guerra en 1903, Soledad de Régules Iglesias en 1907, Antonia Ursúa López en 1908, Rosario Martínez Ortiz en 1911, María del Pilar García Ortiz en 1914, Zara Zenil del Rello en 1914, Sara Ruiz Sandoval en 1916 y Carmen Zurita en 1917. Como es de suponer, la gran mayoría se formó en la Escuela Nacional de Medicina de la Universidad Nacional de México, Autónoma a partir de 1929, por ser la más antigua del país. En este grupo también aparecerían la primera médica nicaragüense María Concepción Palacios Herrera, muy activa políticamente cuando regresó a su país; la primera de Costa Rica, Marieta Rimola de Biasso; y Sofía Polzhidok que, sin ser la primera en su territorio, vino de Rusia a estudiar medicina.



Petra Montoya Lafragua (1859-1939)


Por otro lado, contrario a lo que podría pensarse, la mayoría de ellas no provenían de estratos sociales acomodados o cultivados. Un buen número fueron maestras antes de ser médicas y les tomaron la carrera magisterial como equivalente de la preparatoria para ingresar a la Escuela de Medicina. Esta característica fue común en las primeras universitarias, que inicialmente fueron profesoras y después decidieron hacer otros estudios. Parece que el magisterio fue la manera en que algunas mujeres satisficieron sus ambiciones intelectuales en los años del porfiriato y a principios del siglo XX. Quizá también habrá contado el aspecto económico, aunque los salarios no eran los mejores y les pagaban menos a las maestras que a los maestros.


Un aspecto controversial, respecto a las primeras mujeres que estudiaron medicina en México, es el que se refiere a su aceptación en la Universidad. Ningún reglamento prohibía el ingreso de las mujeres a la Universidad, gozaban del apoyo de las autoridades tanto gubernamentales como académicas, de hecho, obtuvieron un gran número de becas con montos variables, las cuales provenían del gobierno federal, de los estados o de la misma Universidad. Algunas trabajaron mientras estudiaban, desempeñando cargos como pasantes en consultorios, inyectando los cadáveres para las clases o en un dispensario de salud pública, maestras de diferentes niveles y lugares, en despachos de abogados o como bibliotecarias.


Con relación a los estudios de posgrado, hay abundantes ejemplos. Emilia Leija Paz viajó a Estados Unidos y Canadá donde realizó cursos importantes para el futuro de la enfermería en México, Mathilde Rodríguez Cabo se capacitó en psiquiatría infantil en Alemania, becada por la American Association of University Woman, Consuelo Vadillo estudió enfermedades venéreas y lo que ahora se llama biología de la reproducción en Estados Unidos, Herminia Franco hizo estancias en los hospitales franceses Broca, Hôpital des Enfants Malades y el Baudeloc para profundizar sus conocimientos en pediatría, y Juana Navarro pasó tres años en Argentina donde se entrenó como médico nutriólogo.


Sin embargo, aunque las autoridades gubernamentales y universitarias las apoyaron en sus intereses académicos, esto no significó que sus pares masculinos las aceptaran e incorporaran a sus asociaciones solo por haber estudiado medicina. Incluso, las sociedades médicas que ya existían funcionaron como barrera académica para las jóvenes médicas. Esa fue una de las razones por las que en 1926 un grupo de 15 doctoras creara la Asociación de Médicas Mexicanas. Su primera presidenta y fundadora fue la doctora Antonia Leonila Ursúa López.

Las pioneras de la medicina mexicana prestaron sus servicios en instituciones, entonces, muy jóvenes e incluso de reciente creación. Dependencias de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, de la misma UNAM, de la Secretaría de Educación Pública, Ferrocarriles Nacionales, el Manicomio de La Castañeda, etc. Algunas se desplazaron al interior del país e incluso emigraron a Estados Unidos. Parece que la mayoría desarrollaron actividades altruistas relacionadas con su profesión.


También se dedicaron a la salubridad y a la joven especialidad de la salud pública. Se desarrollaron en áreas de la medicina relacionadas con la higiene, nutrición, pediatría, puericultura, ginecología, obstetricia, venereología, oncología, fisiología y el control de las adicciones. Hubo presidentas municipales, escritoras, defensoras del derecho al voto, de la educación sexual, luchadoras sociales, fundadoras de asociaciones o grupos. Médicas que salieron al extranjero y se dedicaron a la investigación, y fueron pioneras en áreas como la oftalmología o cirugía, cuando no se hacían estudios formales de especialidad.


Con el paso de los años y el arduo trabajo, las mujeres se han ido abriendo muchos espacios en los diversos campos de la educación, el trabajo profesional y en particular en la medicina.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA


Aguilar J. Las mujeres en la historia de la medicina mexicana. Gaceta de la Facultad de Medicina, UNAM. Disponible en: http://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2021/03/16/las-mujeres-en-la-historia-de-la-medicina-mexicana/


Rodríguez de Romo AC, Castañeda-López G. Inicio de las mujeres en la medicina mexicana. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM. 2015;58(2):36-40.

Jaramillo-Tallabs SE. Historias de vida. La mujer en la medicina. Revista Medicina Universitaria. 2010;12(46):70-78.