HISTORIA DE LA DIABETES. PRIMEROS DESCUBRIMIENTOS EN EL TRATAMIENTO

En griego, la palabra diabetes significa “pasar a través de”, que se refiere a la eliminación exagerada de agua, y la palabra mellitus en latín significa “enmelado o dulce”.

La descripción de la diabetes se evidenció en el Papiro de Ebers (1550 a. C.) y en los Vedas hindúes, quienes describen casos con orina pegajosa y con sabor a miel. En la Antigua Grecia, Apolonio de Menfis (250 a. C.) acuñó el término “diabetes” para señalar a los síntomas como la necesidad de orinar muy frecuente, sed intensa y debilidad extrema.



Durante el Imperio romano, Celso hizo una detallada descripción de la enfermedad y fue el primero en aconsejar el ejercicio físico en los enfermos que bebían y orinaban con más frecuencia que los demás. Por otro lado Galeno, interpretó que la enfermedad era consecuencia del fallo del riñón que no era capaz de retener la orina.

John Conrad Brunner, publicó en 1683, que la extirpación del páncreas en el perro producía síntomas de diabetes. Thomas Cawley hizo la observación de que la diabetes mellitus tenía su origen en el páncreas “por la formación de un cálculo” y publicó la primera necropsia practicada en un diabético en The London Medical Journal en 1788.

Después de demostrarse que el sabor dulce de la orina del diabético se debía al azúcar, John Rollo estableció en 1798 las primeras recomendaciones dietéticas, en cuanto a cantidades y tipos de alimentos.

En 1869, Paúl Langerhans descubrió las células pancreáticas que segregan insulina y las bautizó con su apellido. En 1874 Adolf Kussmaul describió la respiración acidótica del coma diabético y en 1881 William Hyde Wollaston creó el primer método para medir la glucemia.

En 1898, Blumenthal utilizó con éxito en animales y humanos un extracto alcohólico de páncreas que reducía significativamente la glucemia. Dicha técnica fue mejorada en 1908 por Georg Ludwin Zuelzer, quien patentó un extracto al que llamó Acomatol. En 1910 por Vahlen quien patentó el Metabolín y en el mismo año, el fisiólogo Sir Edward Albert Sharpey-Schafer descubrió que en el páncreas se producía una sustancia que llamó “insulina” del latín”aislamiento”, que significa isla , en referencia a los islotes que producen insulina de Langerhans en el páncreas; se abría la posibilidad de encontrar un tratamiento.

Más adelante, en 1921 Nicolás Paulesco estuvo cerca de la solución describiendo una disminución espectacular de la glucemia tras la administración endovenosa de una solución de páncreas en agua destilada salada a la que denominó pancreína. En el mismo año Frederick Grant Banting, Charles Herbert Best, MacLeod y J. B. Collip obtuvieron un extracto pancreático con un efecto similar a la pancreína y al que llamaron isletina.

Al año siguiente, en 1922, un adolescente de 14 años que padecía diabetes severa, Leonard Thompson, fue el primer paciente que recibió la insulina como tratamiento; la insulina se empezó a producir de manera industrial. También el el mismo año, Werner y Bell sintetizaron el primer fármaco para estimular la secreción de insulina, la dimetilbiguanida y en 1923 J. R. Murlin descubrió y nombró al glucagón. En 1936 Hans Cristian Hagedorn, B. N. Jensen y N. B. Kraup consiguen, en el Laboratorio Nordisk de Dinamarca, prolongar la acción de la insulina asociándola con protamina-zinc y crean la protamina neutra de Hagedorn (NPH). En 1942, M. J. Jabon y Auguste Loubatiéres descubren por casualidad los efectos hipoglucemiantes de las sulfonilureas en pacientes que estaban siendo tratados de fiebre tifoidea. Se depura el fármaco y en 1955, empiezan a estar disponibles determinados fármacos de vía oral que estimulan el páncreas para producir más insulina aparececinedo la carbutamida, la primera sulfonilurea creada específicamente con el objetivo de disminuir la glucemia. En 1957, G. Ungar comenzó a utilizar las biguanidas y en 1961 aparece la glibenclamida.

En 1965, H. Zahn y Meienhofer consiguen sintetizar la insulina humana y en diciembre de 1966, Kelly y Lillehei realizaron los dos primeros trasplantes simultáneos de páncreas y riñón en pacientes diabéticos. La ciencia sigue progresando de forma vertiginosa y en 1970 John Pickup comenzó a usar en Londres la infusión continua de insulina subcutánea. En 1972 aparece la metformina, en 1976 varios grupos científicos comienzan a introducir las tiras reactivas para comprobar las cifras de glucosa en sangre y en 1978, Sonken y Tattersall desarrollan el primer sistema domiciliario para la monitorización de la glucemia. En 1979, Goeddel consigue fabricar insulina humana a partir de métodos de ingeniería genética y mediante la explotación de la bacteria Eschericihia coli. Ese mismo año se utiliza la primera bomba de infusión de insulina en niños, la cual se comenzó a utilizar en adultos en 1976. En 1981, John Ireland introduce la pluma para la administración de insulina.

En 1986, Goldstein muestra la metodología y la aplicación clínica de la hemoglobina glucosilada. En 1987, se descubrió el funcionamiento de otra hormona humana, que aumenta la secreción de insulina en respuesta a la glucosa.

En 1990, se introduce la acarbosa, primer fármaco del grupo de los inhibidores de glucosidasas intestinales. En 1993, se lleva a cabo el famoso D.C.C.T. (Diabetes Control and Complication Trial), primer gran ensayo sobre el control y las complicaciones de la diabetes y primer estudio que demuestra una significativa disminución de las complicaciones de la diabetes si se mantienen las cifras de hemoglobina glucosilada por debajo del 7%. En 1995, aparecen nuevos fármacos: glimepirida, una nueva sulfonilurea, y troglitazona, primer representante de una nueva familia de compuestos orales hipoglucemiantes, las tiazolidinedionas. De la misma familia se sintetizan en 1997 la rosiglitazona (retirado recientemente por la Agencia Europea del Medicamento) y la pioglitazona, y aparece otra nueva familia de fármacos, las metiglinidas, cuyo primer medicamento es la repaglinida y al que tres años después le sigue la nateglinida y se crea además la primera sulfonilurea modificada, la glicazida.

Actualmente se cuenta con una mayor variedad de fármacos que funcionan de manera diferente para bajar el nivel de glucosa en la sangre. En todos los casos, llevar una alimentación saludable es muy importante, al tiempo que lo es también conocer sobre nutrición para entender cómo los alimentos impactarán en el nivel de glucosa en sangre. Esto es parte de lo que se conoce como educación diabetológica, uno de los pilares del tratamiento, junto con la vida saludable, que también incluye la realización de actividad física, y el tratamiento farmacológico que indique cada médico, cuya adherencia por parte del paciente será determinante para el éxito terapéutico.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

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